[Estos relatos de la vida diaria] COMO NEGAR LA EXISTENCIA DE DIOS (Parte 3)

Llegue a la entrada, la mire rápidamente; no había nadie y entré, camine por las primeras bancas empezado desde atrás, hacía tiempo que no entraba a una parroquia, me llamó la atención una señorita de cabellos negros muy guapa que estaba sentada como en la cuarta o quinta fila desde atrás, seguí avanzando, y no vi a nadie más, me senté en la segunda banca a mano derecha, cerca al atril o púlpito, no había Misa, sentado baje la cabeza y seguí llorando lamentándome por la vida que llevaba…; De pronto; (sucedió algo que cambio literalmente mi vida, es casi como el día en que Jesús Murió en la Cruz. Muchos no lo saben pero el calendario se cuenta hoy como el año 2009 por aquel día…

antes de ello, existe otra cuenta denominada “antes de Cristo”, y después de ese día se conoce como “después de Cristo”, algo así pasó en mi vida ese día); Una voz melodiosa, como la de un locutor de radió me habló claramente, y me pregunto: - ¿qué te pasa?; ¿por qué lloras?; ¿crees que tienes problemas?;- si -, conteste rápidamente, - mi vida es una cagada - Y la voz entonces dijo; - Levanta la Cara y mira a tu derecha, veraz a una señora vestida con una falda azul y blusa verde; está llorando, tiene cáncer y esta rogando a Dios que la salve, y ¿tú crees que tienes problemas?; - me quedé sorprendido, pues dicha señora estaba ahí, y estaba llorando aunque jamás hable con ella, me imagine como debía sentirse si tenía cáncer, no me gustaría estar en su lugar; la voz continuó diciendo, - ahora vuelve tu cara a la Izquierda, vas a ver un señor, parado frente a la estatua de la Virgen, se encuentra rezando, pues acaban de despedirlo del trabajo, su hijo está enfermo y no tiene como pagar las cuentas del hospital, sin afectar al resto de su familia, se siente desesperado, y ¿tú crees que tienes problemas? - Al voltear la cara vi al sujeto, sus vestiduras gastadas, igualmente no converse con él, así que esa voz pudo haberme estado manipulando pensé, pero en todo caso; ¿quién me está hablando? y ¿por qué solo yo la escucho?, y ¿por qué le respondo?, me estaré volviendo loco, que ahora ando escuchando voces; busque una explicación lógica; seguro estoy imaginando esto, pensé. Debe ser que estoy tratando de sentirme mejor,… en esas andaba, cuando la voz arremetió nuevamente para decir ésta vez; -¿recuerdas la chica de cabellos negros que viste cuando entraste a la Iglesia, ¿recuerdas que te gustó?; está llorando afirmó; ella es madre de un niño de 3 años, vive en Tacna con su esposo, y no le dejan ver a su hijo hace más de cinco meses, su suegra se lo impide, y ¿Tú crees que tienes problemas?, Miré hacia atrás inmediatamente, pues recordé que ella no estaba llorando, pensé ahora si te agarro vocecita, te equivocaste ésta vez; pero ella estaba ahí, y lloraba; me puse a pensar que haría yo si tuviera un hijo de 3 años y no me lo dejaran ver, me sentiría mal, de pronto empecé a sentirme aliviado, me había dado cuenta que mis problemas no eran nada al costado de semejantes problemas que tenían otras personas, y entonces me atreví a ser yo quien hablara con esa voz, y le pregunté, - Y entonces ¿qué quieres que haga?, ¿qué debo hacer? - ha lo que la voz con esa voz fuerte contesto de inmediato, como si hubiese estado esperando esa pregunta: - debes acercarte a mí, te has alejado mucho en estos años, -Y… ¿cómo hago eso, pregunte de nuevo?; Y esa voz, contestó bondadosa; - Ve afuera a la puerta de la Iglesia y encontrarás una carreta con un vendedor de cadenitas, crucifijos y otras cosas, y compra una cruz, la más fea que encuentres, solo vas a encontrar una. – Ya canchero y como si esa voz fuese un amigo mas, le respondí, - no hay tal carreta afuera, cuando entré no había nadie afuera, – y ésta contestó; - Ve, confía en mí, allí estará - entonces me paré, había dejado de llorar por la sorpresa de todo lo que me estaba pasando, aún así no lo veía como la voz de Dios sino como mi subconsciente que me hablaba, que me decía que no debía sentirme tan mal, es decir, pensé que era yo mismo quien me estaba auto ayudando, mientras caminaba hacia la calle, pase a lado de esa chica de cabellos negros, y la vi más linda, más tierna, más vulnerable, pues estaba llorando ahí, sola, sentada, como hacía solo unos instantes había estado yo, y me pregunte como si no lo supiera, - ¿qué le estará pasando? -, aún no creía lo que aquella voz me había dicho sobre ella, seguí caminando y me alejé hasta llegar a la puerta. Al poner un pie fuera de la Iglesia, vi el primer milagro, la carreta y el vendedor estaban ahí, trate de hacer memoria, pues cuando entré hace unos instantes no había nadie, pudo ser una coincidencia, pensé. Me acerqué a la carreta y empecé a mirar los collares que colgaban y los que estaban en la mesa, todos eran lindos, algunos eran dorados y brillaban como si fueran hechos de oro puro, otros eran de plata, había crucifijos con la imagen de Jesús crucificado, y la representación del Espíritu Santo como una palomita en un triangulo; pero también había una Cruz horrible, era como de plomo, mal tallada sin la imagen de Jesús, solo era la Cruz, realmente era fea y mal hecha, y como una segunda coincidencia, solo había una así de fea en toda la carreta, no me atreví a preguntar por ella aún, así que pregunte por un crucifijo dorado con la imagen de Jesús, brillante y lindísimo, y me contesto que el valor era de dos nuevos soles, justo lo que tenía en el bolsillo; entonces pregunté por la Cruz fea y horripilante y me contesto que el precio también era de dos nuevos soles, y agregó - cualquiera está a dos nuevos soles - como si ya no quisiera que le pregunte más, pero yo le pregunte más, - pero ¿por qué están igual, si esta Cruz es fea, debe estar menos, no puede costar igual que esta otra señalando a la Cruz dorada - a lo que el vendedor contesto; – No señor, todas cuestan igual, y si no te gusta la Cruz, puedes comprar la doradita, o sino esta otra; - insistió más amable. La voz apareció de nuevo preguntando; - ¿quién crees que la necesita más; tu o ella? - refiriéndose a la chica de cabellos negros; - no lo sé, supongo que ella, – le dije murmurando para que el vendedor no me vea hablar con mi amigo imaginario, a lo que él contestó; - entonces cómprale algo a ella, y dile que se lo das en mi nombre, – Inmediatamente respondí nuevamente murmurando, - ¡¡¡¿quééééé?, va a pensar que estoy loco, – Y la voz dijo inmediatamente, - no va a pensar que estás loco,… dile que vas en mi nombre y ella te escuchará - no sabía que pensar, creo que esa voz me agarró frio, no me dejo reaccionar, cuando me di cuenta ya estaba comprando la palomita que representaba el espíritu santo, ya lo tenía en la mano, ahora solo me quedaba armarme de valor y decirle a aquella chica; (que me gustaba); que Dios me había dicho que le regalara esa cadenita en su nombre y esperar que no me mande a donde mandarías a un metiche que no conoces cuando te interrumpe el llanto por sabe Dios que problemas.

Me acerqué sigiloso, con mucho cuidado iba pensando en qué decirle para que no lo tomara a mal, ¿cómo empezar?, así que muy nervioso y casi temblando le toque el hombro e inmediatamente volteó sorprendida y algo asustada; ya había llamado su atención, y entonces le dije; - no quiero que pienses que estoy loco, pero el de arriba te manda esto, - y se lo día. - No quiero molestarte, – le dije, - así que cumplo con entregártelo y me voy – a lo que ella respondió deteniéndome, - no te vayas, espera… siéntate a mi lado - Yo pensé; …¡¡¡que hermosa mujer!!!, y encima me invita a sentarme con ella, estando así de cerca la vi mejor y realmente era hermosa, sus ojos grandes, claros y profundos iluminaban su rostro alicaído por la tristeza y el llanto, sus cabellos negros que daban el marco a esa cara de ángel y una figura muy bien formada que no haría pensar a nadie de la existencia del supuesto hijo de 3 años que me había indicado esa voz. Me senté a su lado sin dejar de mirarla, y ella me preguntó; - cuéntame, como es eso de que Dios me mando esto, realmente estoy sorprendida, es la segunda vez que algo así me pasa, – eso me sorprendió aún más a mí, ella prosiguió contándome, - la Otra vez fue en Lima, estaba sentada en un parque llorando, de pronto se acerco un joven muy educado y me entregó una tarjeta, y me dijo exactamente lo mismo que me acabas de decir, que me lo había mandado Dios, ese día quede muy sorprendida, y ahora me acaba de pasar de nuevo, ¿y cómo así? ¿Qué te dijo? cuéntame, – Me pidió. Había dejado de llorar, estaba tan sorprendida como yo; le contesté contándole todo; como me contó lo de la mujer con cáncer y del hombre que acababa de perder su trabajo y tenía su hijo enfermo, el encuentro con el vendedor de cadenitas, la locura de regalarle algo a ella, y finalmente le conté que respecto de ella me había dicho que tenía un hijo de 3 años al que hace 5 meses no podía ver, ella me miraba absorta, casi ahogándose en sus suspiros, y me dijo - es verdad, tengo un hijo que ahora tiene 3 años, lo tiene mi suegra en Lima, y no quiere dejarme que lo vea, no quiere que viaje a Lima, y mi esposo cree que está bien, que todo es por el bien del niño, en fin, Dios no te mintió,- y continuó contándome más acerca de dicho problema, ahondamos en el asunto, yo la escuche atentamente, no se por cuanto tiempo, cuando despertamos de nuestro plural asombro, estábamos en medio de la misa, y las personas de los costados nos mandaban callar pues no dejábamos escuchar la misa, éramos unos insolentes irrespetuosos de la casa del señor, nos decían, así que decidimos pararnos y continuar nuestra conversación, salimos sin escuchar las voces y seguimos conversando de mil cosas como grandes amigos, como dos ángeles que conversan en el cielo, sin importar las horas ó el tiempo, sin importar las distancias, y mientras hablábamos caminábamos, por toda la calle San Martín hasta llegar a Patricio Meléndez y por la calle Junín hasta la Avenida Bolognesi, y por la avenida subiendo hasta casi llegar a la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohoman, justo en una esquina antes de llegar, quedaba su casa. Nos despedimos, nos dimos un beso en la mejilla, y aquel beso fue como aquel dado por un ángel sagrado; quedamos en vernos “algún día”, aunque ambos sabíamos que eso iba a ser muy difícil, era un “adiós para siempre”, ambos guardaríamos esta experiencia como única, ambos habíamos sido tocados por Dios, ya nadie nos podría decir que el no existía, luego de decir adiós, volteé y con dirección opuesta avanzaba nuevamente por la misma avenida, y bajaba pensando ¿por qué a mí? ¿Por qué me había pasado esto precisamente a mí, que “soy”… ó que “era”… ateo?; hasta hoy busco el significado de aquel día, aún busco saber que pasó. Algunas personas a las que les conté esto entre ellas la mamá de mi mejor amiga, me dijo que Dios tenía un plan para mi, y que aún no se me había revelado, pero que en algún momento iba a pasar, yo la verdad no se qué pensar, pero lo que sí puedo decir es que a partir de ese día soy otra persona, a partir de aquel día Dios si existe, y cuando algo supuestamente malo me pasa, lo tomo tranquilo, pues se que Dios sabe porque hace las cosas, y seguramente tiene algo especial para mí más adelante, las cosas siempre suceden por algo, ahora que le diría al Padre Efraín Zanga, como negaría las teorías de Santo Tomas, ahora… ¿cómo negar la existencia de Dios?.

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04 2009

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  1. 1

    He encontrado que, entre la crónica contada en mi blogg y la contenida en “ojala que te mueras” hay algunas diferencias… sobre todo en ortografía, y a vecs he visto cambios de una palabra por otra… “Ojala que corrigas bien mis entradas”, sino, “ojala que te mueras” jajajajajajajaja CON CARIÑO!!!, AL ESTILO DE … PLOP Ya olvide como se llamaba el grupo cumbiambero ese del Deyvis Orozco… Chau

  2. JUAN GARCIA #
    2

    muy interesante relato desde ya te digo que la mision que te encomendo Dios ya la estas haciendo; es que con tu relato tocas el corazon de mucha gente y es asi Dios nos toca cuando menos lo imaginamos y recuerda esto como si escucharas esa voz “nada sucede por casualidad sino por planificacion de Dios.
    QUE DIOS TE ILUMINE Y TE PROTEJA PUES ERES UN ESCOJIDO DE EL.
    MUCHAS GRACIAS.



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